Presentación de L. Ronald Hubbard (Part 1/3)

 A lguna vez has estado en algún territorio inexplorado? ¿Alguna vez has sentido que se te valora como persona sólo por ser un hombre solitario en una tierra solitaria y porque has conocido a un hombre como tú? ¿Alguna vez te has sentido parte de esa casta de hombres que gustan de explorar regiones lejanas? ¿Has sentido la cálida fe en la fortaleza del amigo que está a tu lado? Porque el mundo allá afuera, cuando era solitario, cuando era nuevo, exigía ciertas cosas del individuo, sin las cuales no viviría mucho; y entre las cosas que se exigían, se encuentran cierto tipo de coraje y cierto tipo de camaradería. Los hombres tenían que ser grandes o caer ante lo desconocido. LRH

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Ronald y Paul Wilkerson, miembro de la Expedición Mineralógica a las Indias Occidentales, en uno de los ríos que arrastraban oro aluvial en Puerto Rico.

     Aquí se incluyen sucesos de unos cuarenta años de aventura y exploración en lugares solitarios donde los hombres no vivían mucho sin coraje y camaradería. Como nota preliminar, tengamos presente que si L. Ronald Hubbard ha llegado a ser sinónimo de exploración a gran escala, es sólo como consecuencia de haber explorado tantas tierras lejanas en su búsqueda, aún más importante, de las respuestas que hoy se encuentran en Cienciología. Tengamos también presente que su meta nunca fue la aventura en sí, sino simplemente, “he recorrido el mundo estudiando al hombre para comprenderlo, y lo importante es el hombre, no las aventuras que yo viví al hacerlo”. Tampoco tuvo la intención de convertirse en leyenda; de hecho raras veces habló sobre estos temas. Finalmente, entendamos que toda la existencia de Ronald fue una aventura, y lo que aquí aparece no son sino fragmentos y relatos de empresas claves. Sin embargo, una vez que hemos dejado esto en claro, y recordando que, como él lo expresara con tanta claridad, “¿Qué es la vida sin desafíos?, pasemos a hacer la introducción.

     A modo de introducción general, lo que mejor nos podría servir son algunas notas biográficas que Ronald mismo compartió con los lectores de la revista Adventure, en el otoño de 1935. Para comenzar, él explica: “Nací en Nebraska y tres semanas después me fui a Oklahoma”, donde, podríamos añadir, su abuelo había establecido un rancho de caballos, en el que él dio sus primeros pasos antes de cumplir un año. De Oklahoma, se trasladó al estado de Montana, donde, como él mismo dijo con ingenio, “di ciertas señales de que iba a sentar cabeza, pero creo que esto sólo fue un rumor”. Enseguida vinieron algunas aventuras notables, incluyendo una extraordinaria amistad con [imagen] un hechicero de los indios Pies Negros y su acogida final como hermano de sangre de la tribu. También domó caballos salvajes a muy temprana edad, y escapó por muy poco de una manada de coyotes a lomo de una yegua llamada Nancy Hanks: un suceso especialmente significativo por el hecho de que nadie lo creyó en un principio. De ahí que después reconociera: “Tuve mis aventuras, pero aprendí a contar el cuento atenuado”.


Presentación de L. Ronald Hubbard continúa...


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